Torres de control remotas

Servicios de control aéreo remoto

Desde el comienzo de los tiempos, el hombre siempre ha intentado optimizar todas sus tareas de manera que supusieran un menor esfuerzo físico a la vez que económico. En todos los casos la prioridad es que dichas optimizaciones no pongan en riesgo su integridad física. Esta mentalidad se mantuvo presente cuando el hombre aprendió a volar, sobre todo porque esa actividad impone bastante más respeto que otras tareas cotidianas. Por este motivo, entre otros, las optimizaciones en el mundo aeronáutico se realizan lentamente, siempre con pies de plomo.

El control remoto del tráfico aéreo en los aeropuertos es una tecnología que ya ha demostrado su viabilidad, seguridad y que aporta numerosos beneficios.

Este es el caso de los sistemas de control remoto de tráfico aéreo en aeropuertos (RTS, Remote Tower System), también llamadas torres de control remotas. La idea se basa en disponer de un centro de control remoto (RTC) que gestiona varios aeropuertos, prescindiendo físicamente de las torres de control de toda la vida.

Este sistema funciona con una serie de cámaras de alta definición y sensores de diferente tipo ubicados en una torreta con visibilidad de todo el aeropuerto, cuyas operaciones se desean controlar. Los datos se envían en tiempo real al centro de control remoto donde, a su vez, existen todos los medios técnicos y humanos necesarios para gestionar las operaciones. Los centros de control remoto, por su parte, se dotan de grandes pantallas que permiten generar una imagen de 360 grados en alta definición de cada aeródromo a controlar. Quienes ya utilizan este tipo de instalaciones aseguran que, con esta imagen global del aeropuerto, junto con la disponibilidad de otros sistemas de información que enriquecen lo que se visualiza en las pantallas (realidad aumentada), se mejora la operatividad en términos de seguridad y capacidad de gestión del tráfico aéreo.

Un valor que hay que tener en cuenta es la reducción de costes en los servicios de control de tráfico aéreo, mantenimiento y personal asociado. Se calcula que estas innovaciones pueden traducirse en un ahorro de un 30-40 % de dichos costes, lo que supone una justificación interesante para los aeropuertos con pocas operaciones.

En este sentido, la implantación de este sistema puede ser muy atractivo para los operadores de aeropuertos. Al disponer de un centro de control centralizado, este puede ofrecer servicios de tráfico aéreo más flexibles, incluso a demanda y, además, con una operatividad ininterrumpida (servicio 24×7) sin aumentar los costes. Al final se trata de una solución que mejoraría las economías a escala de ciertos aeropuertos, mejorando su rentabilidad y eficiencia sin reducir la seguridad.

Uno de los pioneros de esta tecnología fue el Aeropuerto de Ornskoldsvik, en Suecia, controlado desde el Centro de Control (RTC) de Sundsvall, a 155 kilómetros de distancia. El uso de esta tecnología fue aprobado en octubre de 2014, aunque no fue hasta abril de 2015 cuando se comenzó a prestar servicio las 24 horas. Actualmente, con el sistema a pleno servicio, la torre de control del aeropuerto de Ornskoldsvik está completamente vacía.

La aprobación del sistema por parte de la autoridad sueca fue un largo proceso que duró unos 10 años. Todo tenía que estar listo para que el sistema creado integrara los más altos estándares de seguridad operacional. Tras el éxito de las primeras instalaciones, actualmente se están implementando nuevas instalaciones remotas de control en diferentes aeropuertos de Suecia, Noruega, Alemania o Reino Unido. Precisamente en estos días, el aeropuerto de Jersey, en las Islas del Canal, se ha convertido en el primer aeropuerto británico en lograr la aprobación para el uso operativo de una torre remota digital.

Esta tecnología forma parte de los objetivos del proyecto de investigación y desarrollo en el ámbito de la gestión del tránsito aéreo del Cielo Único Europeo (SESAR – Single European Sky Air Research), que tiene como objeto modernizar la gestión del tráfico aéreo en Europa y representa la base tecnológica del Cielo Único Europeo. SESAR argumenta que los servicios RTS pueden implementarse incluso en aeropuertos medianos y garantizar un servicio AFIS (Aerodrome Flight Information Service) y TWR (Aerodrome Tower Control). Asimismo, un centro de control remoto podría dar servicio a aeropuertos pequeños, frecuentados por vuelos VFR (Visual Flight Rules o reglas de vuelo visual) que, al carecer de sistemas instrumentales, tendrían una carga de trabajo menor, lo que permitiría reducir los costes de servicio.

Los beneficios de este sistema pueden ser:

  • oportunidad de desarrollo para los aeropuertos con poco tráfico
  • prestación de servicios de tránsito aéreo rentable
  • mayor eficiencia en el uso de los recursos humanos e infraestructuras
  • alternativa a la nueva construcción o mantenimiento de torres de control
  • servicio de tránsito aéreo a demanda y mayor flexibilidad de horarios para satisfacer los requerimientos del cliente
  • mejora de la seguridad operacional a través de la nueva tecnología
  • bajo coste de soluciones de contingencia

Los controladores aéreos son imprescindibles en aeropuertos con un gran volumen de operaciones. Sin embargo, el avance tecnológico que suponen los RTS puede ser una alternativa muy interesante para los proveedores de servicio de tráfico aéreo en determinados aeropuertos. El principal beneficio podría ser la optimización de los medios técnicos y humanos en las torres de control de los aeropuertos más pequeños, especialmente en temporadas u horarios de poca demanda.

Como ejemplo podemos valorar el caso de España, donde el 62,5 % de los aeródromos no llegan a 60 operaciones al día, por lo que no parece descabellado pensar en implementar esta tecnología en algunos de ellos.

Las nuevas tecnologías permiten acceder a más información y propician una mayor precisión e inmediatez de los datos para la toma decisiones durante la operativa de los aeropuertos. Con ello se consiguen mejores resultados en cuanto a seguridad operacional y funcionamiento del aeropuerto.

Es normal que algunos de los estamentos implicados en el transporte aéreo miren con cierto recelo una tecnología que excluye la presencia directa del ser humano en el desarrollo de las operaciones, pero las experiencias que ya están en marcha han demostrado, no solo su viabilidad, sino que también han puesto de manifiesto muchas ventajas y, sobre todo, el cumplimiento de los más altos estándares de seguridad.